Hoy hace un año de nuestra aventura y desde la distancia del tiempo me gustarían hacer varias reflexiones sobe la misma.
Le digo a todo el que me pregunta que esta es una historia para vivirla y menos para contarla. Con ello quiero decir que por encima de todo la aventura que hemos vivido hay que vivirla, valga la redundancia, y menos importancia tiene contarla.
Contar con unos amigos de esta categoría es difícil de tener y menos todavía seguir teniéndolos, en pocos casos después de este viaje se mantiene la amistad, como nos demostramos de forma continua reuniéndonos en cualquiera de nuestras sedes flotantes o de tierra adentro.
Mi opinión es que todo aquel que le apasione la navegación de altura tiene que realizar una travesía de este tipo. Es otro concepto de la navegación, del mar, del barco, de las relaciones personales, etc. y que en mi caso se despertaron cuando realice la regata Huelva La Gomera hace ya muchos años.
Eduardo zalvide ar
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